26 de noviembre de 2014

La suma de todos los besos, de Julia Quinn

La suma de todos los besos es el tercer libro de la serie Cuarteto Smythe-Smith. Como os comenté en la reseña del primer libro, nos centramos en las historias de las conocidas integrantes de la horrible velada musical que tiene lugar en Londres todos los años. Si en Un romance adorable conocimos la historia de Honoria Smythe-Smith, ahora le toca el turno a su prima, Sarah Pleinsworth. La pobre está deseando casarse, ya que sólo las solteras de la familia se ven obligadas a participar en el ya tradicional ridículo familiar delante de toda la alta sociedad. Para más inri, ahora tiene que asistir a las bodas de sus dos primos y ser testigo de la absoluta felicidad de todos mientras ella hace de niñera de la persona que más detesta, Hugh Prentice. Ambos sostendrán durante la mayor parte del libro un tira y afloja divertido y en cierta manera hasta ridículo que irá evolucionando poco a poco en una agradable camaradería y algo más, obviamente.

Tengo que aclarar algo. Aunque este libro esté relacionado con el segundo, Una noche inolvidable, no supone un problema el leerlo de forma independiente. Lo digo por experiencia propia. No he tenido ninguna dificultad a la hora de comprender la trama -muy simple, por otro lado- ni de conocer rápidamente a todos los personajes secundarios. Para que se me entienda mejor, lo voy a explicar un poco por alto. Hugh Prentice y Daniel Smythe-Smith, protagonista del libro anterior, fueron rivales en un desafortunado duelo hace años. El primero quedó liasiado de por vida y el segundo se vio forzado a huir del país. En Una noche inolvidable, como digo, pudimos conocer la historia de Daniel y su vuelta a la sociedad. En éste nos centraremos en la vida del otro y en las consecuencias físicas que acarrea desde entonces. No obstante, ambos siguen siendo amigos incluso después de todo lo ocurrido, circunstancia difícil de entender para ciertas personas, véase Sarah Pleinsworth. Esta es la principal razón de que haya una guerra abierta entre nuestros protagonistas. También tiene mucho que ver la diferencia de caractéres; Hugh encuestra a Sarah una mujer con tendencia al dramatismo, algo que aborrece, y Sarah ve en él un hombre irritante y poco caballeroso. 

Dicho esto, el entorno de celebración será el escenario en el que ambos irán limando asperezas poco a poco. Se irán conociendo de verdad y dejando atrás los prejuicios inicales. Los familiares de Sarah tendrán un papel importante, sobre todo sus divertidas hermanas pequeñas y sus primas, las integrantes del cuartero Smythe-Smith. Uno de los mejores puntos del libro son estas escenas, así como lo entretenido de sus diálogos. Julia Quinn nos presenta una historia simple, incluso con el problema y duro pasado de Hugh. No profundiza demasiado en ese tema ni crea un personaje oscuro y torturado. Todo lo contrario, parece que lo lleva con resignación y humor negro. Precisamente esta sencillez en la novela, ese toque jocoso y chispeante era lo que más me estaba gustando de la historia, por lo menos hasta pasada la mitad del libro. Es entonces cuando la autora intenta, como es normal, complicar la trama de alguna forma. Forma equivocada, en mi opinión. El giro que da me parece muy surrealista, consiguiendo que un libro que yo, personalmente, estaba disfrutando mucho me terminara pareciendo una pantomima. No diré nada de lo que ocurre, pero creo que un argumento de ese estilo sólo funciona si la historia hubiera sido mucho más profunda, cosa que, como he repetido varias veces, no es. Lo bueno es que, pasadas estas páginas, hay un par de capítulos y un epílogo que sí están a la altura de la primera parte del libro. 

En resumen, para que se me entienda, me parece que La suma de todos los besos es una novela con un estilo, personajes, y situaciones más que agradables que la convierten en una buena lectura para pasar el rato. Sin embargo la forma en la que enreda la trama hacia el final del libro me ha parecido poco acertada y totalmente prescindible. Puede que haya gente a la que le resulte cómico, pero en mi caso lo he encontrado surrealista y me ha estropeado un poco la sensación general. Lo recomiendo para pasar un rato entretenido y poco más, sobre todo por los personajes principales, secundarios y diálogos. Eso sí, por muchos defectos que le encuentre en ocasiones, yo sigo fiel a Julia Quinn, así que espero con ganas la publicación de The secrets of Sir Richard Kenworthy .

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24 de noviembre de 2014

DEBOLS!LLO's venid a mí

En esta ocasión le toca el turno a los libros que tengo en mi wishlist pertenecientes a la colección Clásica del sello DEBOLS!LLO de la editorial Penguin Random House. Creo que se podría decir que son las ediciones más conocidas en España, por lo que seguro que la mayoría ya sabéis cómo son por dentro. En ese aspecto poco puedo añadir. De los muchos libros que podemos encontrar, los que más ganas tengo de leer, por diferentes razones, son los que os enseño a continuación. Elizabeth Gaskell ya es una veterana por estos lares; me quiero hacer con todas sus obras. En el caso de El mago de Oz y Pinocho tengo más curiosidad que otra cosa. De Balzac ya va siendo hora de que pruebe algo, y qué mejor manera de empezar que con esa edición reciente de Eugénie Grandet. La letra escarlata, Moby Dick y Cuentos de Poe creo que son lecturas obligatorias para todos aquellos lectores a los que les gusten los clásicos -otra cosa es que sea capaz de terminarlos...-. Y por último, Cuentos completos de Robert Louis Stevenson. Hay unas cuantas ediciones en nuestro país pero todas son ridículamente caras, menos ésta. ¿Sabíais que hay una historia que lleva mi nombre? Eso es que intuía que algún día se convertiría en mi autor favorito... Sí, se me va un poco la pinza. En fin, ¿habéis leído alguno? ¿Opiniones?






















                         ·Cuentos completos / Robert Louis Stevenson / (18--)
                         ·Los amores de Sylvia / Elizabeth Gaskell / (1863)
                         ·Las aventuras de Pinocho / Carlo Callodi / (1883)
                         ·Eugénie Grandet / Honoré de Balzac / (1834)
                         ·Moby Dick / Herman Melville / (1851)
                         ·La letra escarlata / Nathaniel Hawthorne/ (1850)
                         ·Cuentos /Edgard Allan Poe / (18--)
                         ·El mago de Oz / L. Frank Baum / (1900)

23 de noviembre de 2014

Muerte en el club de lectura, de Charlaine Harris


He aquí el octavo y último libro de la serie Aurora Teagarden, escrita por Charlaine Harris. Al igual que hice en su día con la primera reseña, voy a comentar algo evidente pero que mucha gente todavía desconoce. Nos encontramos ante una saga de Cozy Mystery, es decir, un subgénero perteneciente al misterio pero que poco tiene que ver con este último, y es que si por algo se caracterizan los cozies son por sus historias lights, donde la violencia es dejada de lado para dar cabida al humor. Las protagonistas suelen ser mujeres normales, con trabajos normales o amas de casa que viven en pequeños pueblo donde casi todo el mundo se conoce. Cuando se ven envueltas de alguna forma en medio de un asesinato, ya sea de un vecino, familiar o amigo, hacen lo posible por resolverlo pero de forma amateur. Con esto quiero dejar claro que no se tratan de tramas rebuscadas ni mucho menos, pesa más la vida de la protagonista que los asesinatos en sí. Al final la resolución no suele tener mayor importancia. Yo por lo menos, después de haber finalizado los ocho libros, me quedo más con las anécdotas de la protagonista, sus vivencias personales, meteduras de pata, etc., que los criminales de cada uno de los libros. Quiero dejarlo claro para aquellas personas que ahora, estando ya disponibles todos los libros, se decidan a darle una oportunidad. No vaya a ser que se lleven un chasco. Yo por mi parte adoro los libros policiacos o de misterio más serios, pero también me encantan los cozies para pasar un buen rato y echarme unas risas.

Después de esta parrafada que me he marcado, pasemos al libros en sí. Muerte en el club de lectura pone punto y final a la historia de Roe, pero de una forma igual de desenfadada que sus anteriores libros. Prácticamente podría pasar por otro más. No hay casi nada que nos sugiera que no vayamos a seguir disfrutando de otras aventuras. Los dos únicos puntos que destacan en este aspecto es la aparición de cierto personaje que conocimos en el primer libro y no volvimos a ver, y una noticia feliz para Roe que deja con una buena sensación final al lector. Dejando eso de lado, el misterio que nos encontramos en esta ocasión no tiene demasiado de especial, aunque me ha gustado en todo momento, por supuesto. El asesinato de su cuñadrastra, como ella le llama, traerá cola. Aparecerán los sospechosos por todos los sitios, y más teniendo en cuenta el estilo de vida que llevaba la fallecida. De repente todo el pueblo y todos los personajes a los que ya conociamos resultan ser infieles. Me ha paredico un poco forzado pero divertido al fin y al cabo. Quiero resaltar algo que me ha agradado especialmente, y es lo mucho que la protagonista se involucra de principio a fin; es ella la que acaba sacando la mayoría de conclusiones en todo momento. Como ya dije en las reseñas de los dos anteriores libros, era algo que la autora había dejado un poco de lado para centrarse más en ciertos problemas personales y anímicos que nos sorprendieron en su día. Aquí recuperamos ese carácter irónico, entrometido, cotilla y singular que tanto me encanta. Consigue tenernos enganchados en todo momento. La relación amorosa también es otro aliciente, me encanta la persona que ahora comparte su vida. 

Poco más puedo decir. Me da mucha tristeza despedirme de Aurora Teagarden, de su familia, amigos, enemigos -bueno, de Arthur no-, y de toda Lawrenceton, Georgia, en general. Con su estilo de vida sureño y costumbres, además de esa facilidad para encontrar problemas que tiene nuestra bibliotecaria. No me despido de una saga de misterio, sino de toda una comunidad y sus excentricidades. Asesinos en serie, calaveras ocultas, cadáveres que caen del cielo o aparecen el lugares inesperados, venganzas y un gran etcétera. Pero también mucha vida cotidiana y problemas personales habituales en toda persona, que consigue que empaticemos muchísimo más con todos los personajes pero sobre todo con la pequeña gran Aurora.

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20 de noviembre de 2014

Amor con amor se paga, de Sarah MacLean


Para tratarse de los canallas más famosos de todo Londres y dueños del club de juego más exclusivo, los cuatro ángeles caídos de la alta sociedad van cayendo -nunca mejor dicho- como moscas, uno detrás de otro, ante las mujeres de sus vidas. Si en el primer libro, Un canalla siempre es un canalla, fuimos testigos de la historia de amor de Michael, ahora le toca el turno al casi siempre inteligente Cross. Y digo casi siempre porque el pobre perderá el norte después de conocer a la peculiar Philippa Marbury ¡Y no es para menos! Continuaremos la historia justo en el mismo punto en que la dejamos en el epílogo del libro anterior, con la chocante propuesta de la dama al conocido libertino.

Si bien ambos hacen sufrir al contrario con su tira y afloja durante todo el libro, yo tengo que reconocer que Cross es el que más pena me ha dado. El pobre no tiene escapatoria posible desde el momento en que la conoce, aunque lo intente con todas sus fuerzas. Pippa destaca por su gran inteligencia y mente analítica entre un mar de mujeres superficiales. Necesita comprender todo lo que le ocurre y le rodea, y más en el caso de su inminente intimidad dentro del matrimonio. Sólo le quedan quince días antes de su boda y tiene mucho que aprender, y para ello no hay mejor profesor que el mujeriego número uno entre los círculos femeninos. Lo que comienza como un supuesto estudio científico irá evolucionando poco a poco hacia una relación imposible por muchas razones. En primer lugar, y lo más evidente, es el compromiso matrimonial de ella, si bien es con un hombre con pocas luces. El segundo, y quizá más importante, es el tormentoso pasado de Cross y la incapacidad de éste para superarlo. Y por último, también tropezaremos con una trama secundaria que dificultará aún más ese esperado final feliz. Pero si hay algo que compensa todas estas dificultades y que me ha encantado, es la forma tan especial en la que Cross comprende a Pippa, consiguiendo que no se sienta un bicho raro a su lado. Destacaría eso incluso más que el cambio que ella produce en él. 

Nos encontramos ante una novela que si bien no nos presenta nada que no hayamos visto ya en el género, tiene el inconfundible toque de Sarah MacLean, el cual consigue hacerla especial. Una historia de amor divertida, apasionada, con ciertas sorpresas inesperadas, momentos tiernos, emotivos, tristes, e incluso algunos extravagante debido a nuestra protagonista femenina. Los secundarios serán pocos pero de gran importancia, ya que iremos conociendo más a los dos próximos protagonistas: Temple y Chade. Eso sí, me habría gustado que la familia de ella, hermanas y cuñados entre otros, tuvieran más peso en la trama, sobre todo hacia el final del libro. Como parte mala, destacaría lo lento que se me hizo el libro en un principio; parece que a la autora le cuesta arrancar y da vueltas al mismo tema durante unos cuantos capítulos. Quizá por ello, en mi caso, me haya gustado algo menos que Un canalla siempre es un canalla y de ahí que tenga algo menos de nota. Por otro lado, aunque Cross me ha encantado, se ve algo eclipsado por Pippa, impidiendo así que me llegara a convencer tanto como en su día lo hizo Michael. También decir que no entiendo que cierta trama -relativa a su pasado- quede en el aire y no tenga un final apropiado. Sin embargo, dejando de lado estos pequeños puntos negativos, sigo diciendo que es un libro estupendo que recomiendo muchísimo. Hoy en día es difícil encontrar novelas románticas que puedan hacerle sombra a Sarah MacLean. Eso es así. Espero con muchísimas ganas la historia de Temple que podremos tener entre nuestras manos en marzo del año que viene. 

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