17 de julio de 2016

IMM ~ In my mailbox (104)


¡Buenas! Como siempre, nuevos libros, nuevo In my mailbox.


Los tres primeros que os enseño pertenecen a la pequeña colección que ha publicado Alianza por el 50 aniversario de la editorial. Sé que a mucha gente no les convence estas ediciones pero a mí me parecen muy elegantes y monas. En la portada se encuentra el nombre del libro y en el lomo y contraportada la foto del autor en grande, como podéis comprobar con Gerald Durrell. Esa novela en concreto es Mi familia y otros animales, primer libro de la trilogía de Corfú. Llevo bastante tiempo con ganas de leerlo, y más desde que me enteré que estrenaban nueva adaptación. Los otros dos son El maestro y Margarita, de Mijaíl Bulgákov, y Demian, de Hermann Hesse.


Sigo con mi racha no-romántica desde que las editoriales han decidido apostar casi totalmente por autoras nacionales sin pensar en los que seguíamos fielmente a muchas escritoras extrajeras. No obstante, una de las excepciones es Versátil, que sigue publicando a la genial Sarah MacLean. Las debutantes es, si no me equivoco, la primera novela que publicó la autora y que, además, no pertenece a ninguna saga. Ya diré qué tal. Ahí detrás se encuentra Luna nueva, primera parte de la trilogía Luna, de Ian McDonald [Nova]. Como ya dije en la entrada del Reto 10x10, decidí abandonarlo porque no me estaba gustando nada de nada. Por último, y aunque no se ve bien -lo enseñaré mejor en la reseña-, Reportaje al pie de la horca, de Julius Fučík. Se trata de una recopilación -publicada póstumamente- de los textos que este periodista checo escribió en la cárcel entre 1942 y 1943 tras ser detenido por la Gestapo. En él deja constancia de las torturas, condiciones en las que vivían, etc. Tiene pinta de ser muy duro pero imprescindible. 


De John Steinbeck son quizá más conocidos libros como Las uvas de la ira, Al este del Edén o La perla, pero a mí siempre me ha llamado mucho Tortilla Flat [Navona] puede que porque se trata de una historia divertida y tierna a la vez -por lo menos eso es lo que comenta todo el mundo- sobre un grupo de amigos, vagabundos, y sus aventuras y camaradería. Las naves de la locura, de Robin Hobb [DEBOLS!LLO] es la segunda parte de Las leyes del mar. No creo que haga falta repetir lo mucho que me gusta esta mujer. A ver si me hago pronto con el tercero. El siguiente es Johnny empuñó su fusil, de Dalton Trumbo [Navona]. Seguro que muchos lo conoceréis por la adaptación del '71 o simplemente porque se trata de una de las novelas antibelicistas más importantes y famosas de la historia junto con Sin novedad en el frente, entre otros. Lo voy a pasar mal, lo noto. Pero valdrá la pena.


Por último, y gracias al concurso que organizó Escarlata ediciones en Twitter, tengo por fin en mi poder Monstruos, de Jorge Cienfuegos. Sí, el mismo Jorge del blog Persiguiendo dragones. No suelo leer libros publicados por blogueros o booktubers que conozco o con los que me suelo hablar; es algo así como una norma. Pero la verdad es que en este caso tenía muchas ganas de saltármela por una vez, básicamente porque me gusta mucho su forma de escribir en el blog y porque, no sé, tenía un buen presentimiento. Lo he empezado para ver qué tal y de momento creo que no me he equivocado... Promete mucho. 

En fin. Esto es todo por ahora. ¿Os llama alguno? ¿Los habéis leído? Contad. 

9 de julio de 2016

Reto 10x10 no superado (para mí)


A mediados de esta semana finalizó el plazo de diez días para la lectura conjunta Luna nueva, primera parte de la trilogía Luna, escrita por Ian McDonald. Y, como sabéis, durante estos siguientes diez días toca publicar las diferentes opiniones de los participantes en nuestros respectivos blogs. Ya podéis encontrar dos de estas reseñas, una en Boy With Letter y otra en A través de otro espejo. La tercera tendría que ser la de una servidora pero, sintiéndolo mucho y como ya informé en su momento a los demás reteros, en esta ocasión he decidido abandonar la lectura incluso antes de la finalización del plazo. Es la segunda vez que me pasa en todo el tiempo que llevo participando en esta iniciativa, la primera fue con La casa de los otros, de Mariam Petrosjan; unas mil páginas de pirada de olla bastante grande. En esta ocasión me gustaría poder decir que hay argumentos de peso, pero no es así. Después de la grata sorpresa que supuso Seveneves me dispuse a leer Luna nueva con las expectativas muy altas y con muchas ganas, pero me llevé un batacazo. No estoy segura de si ha sido porque realmente no es lo que esperaba, porque no era el momento correcto o simplemente porque tenía unos días tontos, pero  la verdad es que la lectura se me hizo cuesta arriba desde el primer momento; no me interesaban ni los personajes, ni lo que me estaba contando ni cómo me lo estaba contando. Esto provocó que me cerrara en banda con el libro; creo que lo máximo que avanzaba cada vez que me ponía con él eran un par de páginas. Con eso lo digo todo. Y esta es la razón por la que decidí dejarlo. Obligarme a leer de esa forma una novela para traer una reseña que seguramente no merezca todo lo negativo que diría de ella me parece bastante absurdo. Sobre todo con las buenísimas opiniones que está cosechado en general. Así que yo os animo a que le deis una oportunidad y os creéis una opinión propia y, por supuesto, que sigáis leyendo las reseñas de los demás participantes de este reto; estoy segura que tienen mucho que decir. En fin, no sabía si publicar esta entrada porque no es que tenga mucho que decir, pero tampoco me parecía bien dejarlo pasar sin más. Aprovecho para dejar el orden en el que seguirán saliendo. 

·10 de julio: Capítulo 26
·11 de julio: Generación reader
·12 de julio: A Petrie le gustan los libros
·13 de julio: A doble altura
·14 de julio: Book eater
·15 de julio: Torre de Babel
·16 de julio: Lectura directa

5 de julio de 2016

#Tochogate2016

Hoy vengo, por fin, con la entrada del #Tochogate2016. Muy fan del nombre, en serio. Este desafío de lectura consiste básicamente en elegir algún que otro tocho de vuestras estanterías, el número que queráis, y leerlos durante verano. Bueno, y utilizar ese hashtag tan genial para ir comentando vuestros progresos por Twitter. Os dejo la entrada original de Cris -She can read- para que vayáis corriendo a cotillear y apuntaros. Pero un momento, antes de que me abandonéis definitivamente voy a hablaros un poco de las lecturas que tengo intención de hacer o aquellas que más me llaman ahora mismo. Aunque luego seguramente terminaré pasando de ellas y eligiendo otras. No soy muy fiel, no. A mí cada día me pone ojitos un libro diferente.

Empecemos por mi actual lectura, Las naves de la magia, de Robin Hobb. Aunque sólo he hecho foto del primer libro de la trilogía, en realidad contarían los tres. Los otros dos son Las naves de la locura y Las naves del destino. Son cerca de 800 páginas cada uno con tamaño de letra un poco pulga, pero se leen del tirón, así que estos sí que son lecturas seguras. Hobb es mucha Hobb. ¡Leedlos, insensatos! Al lado se encuentra Al este del Edén, de John Steinbeck, más que conocido ya en mis listas de propósitos; el pobre lleva vagando por ellas durante meses sin demasiada suerte. Encima su puesto peligra por culpa de Las uvas de la ira. Es muy difícil decantarse por uno de los dos.

Esto no sería un reto en condiciones si en él no incluyera algún ruso. Y lo sabéis. Mi primera elección ha sido Guerra y paz, de Lev Tolstói. ¿Acojonada, yo? Por favor, si sólo son 1400 páginas de nada. No obstante, por si justo coincide que ese día tengo un esguince en cada mano y no soy capaz de sostenerlo -todo es posible-, tengo como opciones alternativas Crimen y castigo, de Fiódor M. Dostoievski, o El maestro y Margarita, de Mijaíl Bulgákov. Este último no es tan tocho, pero hagamos la vista gorda. Alias Grace será mi primer acercamiento a Margaret Atwood. Me lo han recomendado mucho, así que tengo ganas. Otro mini-tocho será Todas las criaturas grandes y pequeñas, de James Herriot. Que ya va siendo hora. Esta me da la sensación que es la lectura más veraniega de todas. 

Aunque seguramente termine cambiando de idea respecto a las lecturas, una que quiero leer sí o sí es La saga de los Fosryte, de John Galsworthy. Tengo la impresión de que me va a encantar, y ya tengo en mi punto de mira la segunda trilogía en edición de bolsillo. Estaría bien un maratón. Por último, y aunque lo leí hace justo un año, me apetece una relectura de Jane Eyre, que además no lo he reseñado en el blog. Y no puede ser. Así también aprovecho para estrenar esa edición de Austral Singular. Creo que esto es todo. Soy demasiado optimista, lo sé. Espero que os animéis con el #Tochogate2016. ¡Nos leemos!



26 de junio de 2016

El guardián entre el centeno, de J. D. Salinger


El guardián entre el centeno es uno de esos clásicos modernos que, según la crítica especializada, hay que leer por lo menos una vez en la vida. ¡Y qué razón tienen! Publicado en 1951, rápidamente se convirtió en el libro más prohibido durante varias décadas en institutos estadounidenses debido a la franqueza y naturalizad con la que trata temas como el sexo, prostitución, o el consumo de alcohol y tabaco por simples adolescentes. Curiosamente, también es uno de los más estudiados, siendo lectura obligatoria en muchos de ellos. Pero si por algo es conocido y polémico es por la fascinación y obsesión que despertó en conocidos asesinos del siglo XX. Ha sido incluso calificado como instigador de masas. Citando al protagonista: me dejan sin habla

Lo que sin duda es cierto es que estamos ante un libro que no deja indiferente a nadie, para bien o para mal. Y es que, por lo que he podido ver, las opiniones no tienen punto medio: o lo amas o lo odias. Esto es debido en su mayor parte a la personalidad del protagonista que, dependiendo del lector, despierta fascinación o animadversión instantánea. En mi caso, Holden Caulfield ha pasado a convertirse en uno de mis personajes literarios preferidos, así como la novela forma ya parte de mi lista de favoritas. ¿La razón? Muchas y muy variadas. Pero si tuviera que destacar algo quizá sería la mezcla de mordacidad e inocencia de Holden, quien contagia de buen humor al lector; un humor tierno, si es que se puede definir así.

Pero vayamos a lo importante. Holden Caulfied es un joven de dieciséis años al que acaban de echar del colegio -de otro más- debido a las malas calificaciones. Aprovechando que sus padres no se enterarán de ello hasta varios días después, decide abandonar Pencey antes de tiempo y volver a Nueva York por su cuenta. Básicamente seguimos sus pasos y vivencias por esta ciudad durante un par de días mientras conocemos a diferentes personajes. Desde una prostituta, un taxista o una monja. Caulfield nos cuenta en primera persona todo lo que se le pasa por la cabeza, en su mayor parte críticas hacia todos y todo. Y es que si por algo destaca el protagonista es por el rechazo total hacia la sociedad y la falsedad e hipocresía de los adultos. Cualquier lector que haga una lectura superficial no verá nada más que un adolescente inmaduro, eternamente enfadado con el mundo y que se rebela ante la autoridad; una novela destinada a conectar únicamente con adolescentes. Pero va mucho más allá. Sin duda se trata de una novela de aprendizaje, enfocada en la transición entre la niñez y la vida adulta, pero también toca temas con los que personas de cualquier edad pueden identificarse, como son la soledad, la nostalgia, el desarraigo social, etc.

Holden es una contradicción en sí mismo. Es un idealista que lucha contra la idea de convertirse en aquello que más odia. Hace hincapié constantemente en la falsedad y superficialidad de los adultos, y sin embargo repite los comportamientos de todos aquellos a los que critica. Intenta aparentar más edad de la que tiene pero a la vez le deprime la pérdida de la inocencia; admira y valora esa pureza de la infancia y siente la necesidad de protegerla constantemente, quizá precisamente porque sabe que él mismo está perdiendo la suya. Es inmaduro, pero a veces terriblemente sabio. Es cínico, sarcástico y mentiroso, pero amable y sensible. Maldice, fuma y bebe, pero la única felicidad que encuentra está en su hermana pequeña. Tal vez la mejor conclusión es que está perdido en un mundo que no comprende, que tampoco quiere comprender, pero en el que se ve obligado a vivir.

Tras terminar de leerlo entiendes por qué sesenta años después de su publicación sigue conservando la misma frescura del primer día. Las épocas pueden cambiar, pero las personas no. Holden Cauldfield es y será la representación de cualquier adolescente, y no tan adolescente, que busca su identidad y su lugar en la sociedad. Escrito de una forma divertida, tierna, irónica y mordaz, acompañaremos a Holden en su difícil viaje mientras reímos a carcajadas con sus observaciones sobre esos tíos falsísimos y todo eso.

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